Y por ignorante, que todo hay que decirlo. Llevo una semana quejándome de la celebración de Halloween, que si es una tradición importada, que si aquí nunca se celebró, que si patatín, que si patatán... Pues bien, estaba equivocado. Como me cuentan desde Planeta Galego, esta festividad tan yanqui es en realidad una tradición de todos los pueblos celtas. Definición amplia pero que me incluye a mí como descendiente de una zona habitada por esta etnia centroeuropea.
Resulta que, justo ahora, se celebraba el fin del verano y el comienzo del invierno y se organizaba una fiesta en honor del dios Cernos (o Cerne). En este momento la línea que separaba nuestro mundo del de los muertos se hacía casi invisible y los difuntos caminaban entre los vivos. El que los vivos se disfrazasen, estaba destinado a despistar y a engañar a los muertos para evitar que nos llevasen a su mundo.
Al final, el catolicismo se apropió de esta fecha, tal y como ya había hecho con otras borrando el sentido original y dándole otro nuevo que poco o nada tiene que ver con el original, pero siempre manteniendo los ritos originales de las tribus paganas, como el Entroido (o Antroido [=carnaval]).
Ahora que ya lo sé, para otra pensaré las cosas antes de decirlas...