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30 abril 2006

Izcozauhqui y Popocatépetl

El otro día, en un blog de un gallego emigrado a Warrenton (Carolina del Norte, EE UU), me encontré con una leyenda mexicana e inmediatamente me acordé de ti porque sé (creo) que te gustará.

Como tengo la cabeza como la tengo y se me olvidan la mitad de las cosas que tengo que hacer, fui dejando el escribir esto hasta que hoy ya me puse serio. No la adapté yo, sino que cogí una que andaba por ahí adelante ("Google lo sabe todo")

Leyenda de Izcozauhqui y Popocatépetl

Tonatiuh, el dios sol, vive con su familia en el cielo 13 en el que no se conoce la oscuridad ni la angustia.El hijo de Tonatiuh era el príncipe Izcozauhqui a quien le encantaban los jardines. Un día el príncipe oyó hablar de los vergeles del señor Tonacatecuhtli. Curioso fue a conocerlos. Las plantas parecían más verdes y los prados frescos y cubiertos de rocío. Al descubrir una laguna resplandeciente se acercó con presteza y al hacerlo, se encontró con una mujer que salía de las aguas ataviada con vestidos de plata. Se enamoraron de inmediato ante el beneplácito de los dioses. Pasaban el tiempo juntos, recorrían un cielo y otro. Pero los dioses les prohibieron ir más allá de los 13 cielos.

Los enamorados conocían el firmamento. La curiosidad por saber qué había bajo de él hizo que descendieran a conocer la tierra. Allí la vida es diferente. El sol no brilla todo el tiempo, descansa por las noches. Hay más colores, texturas, sonidos y animales que en todos los cielos recorridos.

Los príncipes, al descubrir que la tierra es más hermosa que los paraísos celestiales decidieron quedarse a vivir en ella para siempre. El lugar escogido para su morada estaba cerca de un lago, al lado de valles y montañas.

Los dioses, furiosos por la desobediencia de la pareja, decidieron un castigo. La princesa enfermó repentinamente, fueron vanos los esfuerzos de Izcozauhqui por aliviarla. La mujer supo que esa era la sanción de los dioses, Tonatiuh se lo hizo saber con sus abrasadores rayos. A ella no le permitirían vivir.

Separándolos, con su muerte, para siempre. Se lo dijo al príncipe, le pidió que la llevara a una montaña con el fin de estar junto a las nubes, para que, cuando él regresara con su padre, pudiera verla más cerca desde el cielo. Fueron sus últimas palabras, después se quedó quieta y blanca como la nieve.

El príncipe con su preciosa carga a cuestas caminó días y noches hasta llegar a la cima de la montaña. Encendió una antorcha cerca de ella, la veló, como si la princesa durmiera.

Izcozauhqui se quedó junto a ella, sin moverse, hasta morir. Ella se convirtió en la mujer dormida (Iztaccíhuatl) y él en el cerro que humea (Popocatépetl). Símbolo del amor que desafió a los dioses por cariño a la tierra, cuidan para siempre el valle de México.
Por si quieres saber algo más sobre esto, te dejo este enlace.

12 abril 2006

el espejo velado

Yasir era un niño como otro de aquellos niños que vemos en las noticias con moscas en la boca. Su mamá murió de sida y a su papá nunca llegó a conocer porque una incursión en su aldea, Yasir nunca supo de qué lado de la guerra, dejó a tu padre tirado en una fosa común.
Yasir se crió con tu tía, madre de cinco niños mas pequeños que él. Su tía era paralitica después del ultimo parto y solo podía darles de comer cuando un camión blanco con dos grandes letras azules aparecía por aquella aldea olvidada.
Muchos años pasaron con el único objetivo en el día de comer algo antes de ir al rincón del suelo destinado como la cama para Yasir, soñando por las noches con su madre, creyendo que aun cuidaba de él.
Nunca conoció nada mas que esta vida. Cierto que también estaban los juegos con sus hermanos, pero se pasaba el día entre la hambruna y los cuidados a los otros niños de la familia.
Un día en que el joven Yasir ya no era tan niño vio llegar a la aldea un camión con muchos hombres en la parte de atrás. Preguntó donde iban y todos, con una gran sonrisa, contestaron que iban a Europa, allí donde se come todos los días y donde todo el mundo tiene una cama para uno solo. Las palabras de aquellos extraños que hablaban su idioma resonaron en la cabeza de Yasir durante muchas lunas y cuando, en el horizonte vio acercarse la nube de polvo que traía tras de sí otro camión con hombres en la parte de atrás, Yasir dio un beso a los niños y a su tia y corrió hasta alcanzar a aquel camión.
Tras largas horas de viaje, sin agua y sin comida, llegaron a un gran puerto de mar donde decenas de personas como él, con aire hambriento y desfallecido, buscaban un sitio en cualquier embarcación. “Europa, donde se come todos los días, donde todo el mundo tiene una cama,...” y más cosas que contaban sus compañeros de viaje con una luz de esperanza en sus ojos, era el destino de toda aquella gente.
Yasir tuvo que robar para comer, pero un día robó algo más, un papel que le identificaba por un nombre desconocido, él no aprendió nunca a leer, no llegó a tiempo para ir a la escuela, pero sabía que aquel nombre le abriría las puertas de Europa.
El azar intervino con su mas terrible garra cuando proporcionó a Yasir una plaza en una barca demasiado pequeña para todos los que subieron a bordo, que minimizaban el espacio para que cupiera mas gente, una lancha demasiado pequeña para sus ocupantes y demasiado frágil para el océano.
La barca de Caronte podría ser aquella, con todos sus pasajeros callados y con miedo en la mirada, miedo que se transformó en terror cuando una gran ola surgida de lo mas profundo del mar, con la luz de la luna encendiendo su espuma, llegó como ala que libera, como fin del viaje a todos los ocupantes de la barcaza.
Yasir bajó con la ola a lo mas profundo, pudo ver los cuerpos de sus vecinos de viaje, pero él bajaba y bajaba arrastrado por la corriente.
Yasir nació y vivió como un niño mas, anónimo para todos y murió sin dejar rastro de su cuerpo; morir por una mentira,”por comer todos los días, por una cama para cada uno”.
Yasir mirándose al espejo velado por un tul que no deja ver la realidad.
El sueño de ser Una Persona.


Cuento escrito para la publicacion literaria, de estelar aparicion para el dia 1 de mayo (espero y deseo)

06 abril 2006

Sobre "Cruce de perras" y otros proyectos

El libro Cruce de Perras, de Víctor Coyote (ex cantante de Los Coyotes), ya está terminado y camino de la imprenta. Parece ser que el viernes se mandará a talleres para que esté listo (y distribuido, supongo) para el martes 25 de abril (el día del 32º aniversario de la Revolución de los Claveles), día de su presentación en la Sala El Sol de Madrid. El problema es que no tengo invitaciones, así que no te puedo dar ninguna.

Los últimos arreglos a la maqueta y al libro, los dimos Víctor y yo en mi casa. La verdad es que es un tío muy majo. Raro, sí, pero todos los gallegos tenemos un punto estrambótico. Tanto que una amigo mío dice que no descendemos del mono, sino que llegamos en un ovni con los japoneses (parece ser que en ese ovni también venía nuestra fauna autóctona: pulpos, percebes y demás :D)

Parece ser que mi trabajo gustó, porque, para finales de mayo voy a empezar con otra maqueta. Lo único que sé es que se trata de un libro colectivo en el que dieciséis autores escribirán otros tantos cuentos. Puede resultar un poco más complicado, pero eso también es interesante.

Seguiré informando de las novedades y de los avances.