Llega julio y, con él, las vacaciones. El calor no, el calor lleva instalado en mis huesos más de un mes y no consigo sacármelo de encima. Ahora llegará Galicia, una boda, fresco (espero) y, con un poco de suerte, algo de lluvia.
Quien no se va a librar de mí es mi amigo Andrés. Pienso ir a Santiago a jugar en su club mis primeros 18 hoyos.
Así que faltaré un tiempo. Pero no dejaré de escribir, aunque no sea nada especial, como ahora, y, a la vuelta, publicaré todas (JAJAJA, a sufrir se ha dicho).
No hay comentarios:
Publicar un comentario