Colaboradores

19 noviembre 2008


Este es el titulo de un artículo que llamó mi atención de una manera especial. Ana Milena Gonzalez, integrante de la “Ruta Pacifica Regional Bogota”, en Colombia, nos cuenta en una entrevista la formación del grupo definiendolo como “feminista, pacifista y antimilitarista en continua construcción” y cómo son reprimidas algunas mujeres participantes, incluso con violencia fisica, tal y como pasó en la comuna 13 de Medellin, a quienes los paramilitares taturaron en su cuerpo las siglas A.U.C. (Autodefensas Unidas de Colombia).
La violencia de los poderes legitimos o ilegítimos de los Estados pueden hacer eso tan terrible o pueden hacer algo bueno, algo justo, en definitiva, algo.
Relacionado con el juicio contra los Soziedad Alkolika leo que la Audiencia (no se especifica de dónde) desestimó la querella presentada por la A.V.T quienes les acusaban de “enaltecer el terrorismo y despreciar a las victimas en algunas de sus canciones”.
Ese “algo” que mencionaba al final del parrafo anterior sería algo bueno ó algo justo de no ser por este dato: el grupo inició su carrera en 1998 y el dia 31/05/2002, Alfonso Rojo, un periodista conocido, acusó al grupo de “pro-etarras” en el programa “Protagonistas” de Luis del Olmo. Desde entonces, el grupo tuvo el 70% de sus conciertos anulados y, recordando que en el ViñaRock del pasado año algunos de los patrocinadores se retiraron por contratarlos, todo ello a pesar de que el grupo mostrara en repetidas ocasiones su rechazo el terrorismo y acusando al anterior gobierno y al grupo armado de “arrastrar a la sociedad vasca el enfrentamiento civil".
Porque los juicios paralelos, la manipulación de la verdad, el decir las cosas que no son ciertas con una gran difusión mediática y luego no tener la misma difusión para la rectificación, tanto en el caso antes mencionado como en el ya conocido caso de las “armas de destruccion masiva” del regimen iraquí, es dejar en el aire una mentira no desmentida, con el consiguiente perjucio por perjurio que supone a los implicados, que acaban sufriendo la manipulación de oscuros organismos (mediáticos, políticos, económicos, ¿hay alguna diferencia en este momento?), sufriendo y pagando, a veces, con su sangre.
Es la forma que adoptan algunas armas de destrucción en estos tiempos.
La violencia fisica para reprimir la protesta pacifica. Atentar la libertad de expresión para enfrentar hermanos contra hermanos

la muerte de un maestro



Nuestros hermanos argentinos lloraron el otro día por la muerte de un maestro.
America Latina se revuelve en revoluciones sociales y el sector de los maestros (incluimos en este vocablo a todos los profesores de los distintos niveles) toma parte activa en cada una de ellas, o bien, son el detonante para que estas revueltas afloren y contagien a la sociedad entera.
Que las revindicaciones sociales, en su mayoría justas, terminen con una muerte parece ser otra noticia más, otra muerte más; pero no son bajas como las de una guerra declarada, son castigos de los gobiernos represivos para escarnio de los demas sectores sociales.
Centrándonos en la muerte de un maestro, recuerdo las diferentes maneras de morir que me enseñó D. Jose Saramago y me pregunto si no estaran matando tambien a nuestros maestros, a los maestros de nuestros hijos, en esta nuestra sociedad “avanzada”.
Si nuestros hermanos de Sudamerica mueren en post de un salario justo, los maestros de nuestras sociedades capitalistas cada vez estan mas muertos por dentro, se les murió su pasion por enseñar, ahogadas entre restricciones juridicas y consoladas con compensaciones economicas. Atados por un reglamento que los separa cada vez mas de los alumnos, sometidos a un plan de estudios del que ellos mismos reniegan, aprobado dicho plan de estudios en consejo por ilustres que no tienen contacto con la vida real, nuestros maestros se nos mueren sin poder ejercer su vocacion, nuestros hijos sienten la distancia establecida, reglamentada y cada vez mas endurecida que existe entre maestros y alumnos, desafiando y contribuyendo estos últimos (cosas de la edad), como vemos cada vez más frecuentemente en TV, a ampliar ese limite que los aleja cada vez más.
A los maestros de America Latina les estan matando las balas de la policia. A los maestros de nuestro pais los esta matando la política educativa (eso que llaman ESO). Y no son las unicas victimas. Nuestros hijos pierden tambien uno de sus derechos fundamentales y ampliamente renocido y recogido en distintos tratados juridicos: el derecho a la educación.
Porque la muerte de un maestro, sea en su cuerpo fisico como en su amor por la enseñanza, es la no posibilidad de nuestros niños y adolescentes a acceder al fantástico universo que conforman las mil formas que adquiere la cultura.