Esta es la historia de un pez que, de cuando en cuando, sacaba la cabeza del mar y admiraba el vuelo de las gaviotas. Sus grandes alas abiertas al viento les llevaban, sin apenas esfuerzo, mas lejos de donde le alcanzaba la vista y luego volvian y le contaban como se veia todo desde arriba; las olas del mar, el reflejo de la luz sobre el agua, el roce del viento en las plumas...
Todo esto podia soñarlo dentro de su pequeña cueva, enmedio de los corales y, al despertar, volvía otra vez a sacar la cabeza y escuchar los sonidos de las gaviotas que le hablaban de lo soñado por la noche y cada vez permanecia mas tiempo en la superficie, intentando sentir lo que escuchaba, aquello con lo que soñaba, sentirlo, hasta necesitar cada dia un poco mas de aire. Y cuando nadaba buscaba un sitio donde aire y agua fuera lo mismo, donde pudiera respirar dentro y fuera, donde pudiera, al fin, aprender a volar.
Un dia se alejó demasiado de su cueva de coral y encontró la orilla de la tierra, una gran roca que se adentraba en el mar, cayendo vertical desde la altura del cielo, porque asi la veía, la roca uniendo el cielo y el mar, agarrados a cada extremo de ella. Quiso subir, escalar ese gran trozo de piedra para poder ver, desde arriba, el vuelo de las gaviotas y todo aquello que estas le contaban. Se preparó a conciencia para aguantar sin agua todo el tiempo que fuera posible, con la idea de que cuanto mas alto subiera, mas tiempo podría estar en el aire para realizar su soñado vuelo. Y con un gran esfuerzo y despues de muchos intentos, logró subir cada vez mas alto, con las aletas heridas, con la piel reseca, cada vez con menos agua en el cuerpo, cada vez un poco mas arriba. Sus ojos miraban hacia delante, intentando alcazar la punta mas alta, evitando el vertigo de mirar hacia abajo, cada vez mas alto, y cuando sus branquias no pudieron mas, se soltó de la roca dando un impulso con su aleta trasera y voló.
Y su vuelo fue otra historia mas de las miles de historias que guarda el mar. Todos los peces la contaban como si hubiesen estado alli ese dia, viendo el vuelo de pez pájaro, dicen que llevaba una sonrisa en los labios y que nunca volvió al mar. Solo los dioses saben donde esta ahora, si en cielo, mar ó roca. Solo ellos saben si pez pájaro consiguió su sueño, pero únicamente él sabrá lo que fue volar.
para Enri, con mucho amor

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