El color de la estepa se agarra desde dentro del vientre, invadiendo tu cuerpo hasta los bordes más externos de la piel.
El aire caliente deja tus músculos laxos, los pliegues de tu cuerpo sufren la rozadura del sudor, que se va escondiendo en cada uno de los rincones.
Cada vez te sientes más débil, con los ojos dañados por la hiriente luz blanca, ojos que ya no pueden mirar, y tu mente que no podrá pensar, embotada por el aire caliente.
Solo un pequeño respiro, en forma de leve soplo de viento, permite que tu boca proteste y, sorbiendo esa suave caricia fresca, se queje. ¡Joder, que calor!.
La estepa donde vivo no muestra su belleza sino a quien tiene sus pies en ella, el recuerdo que se tiene de esta árida tierra, cuando al marchar dejas atrás el pasado, es el de un lugar agresivo, inhóspito con las manos que trabajan sus campos.
Pero, cuando estás en esta tierra puedes observar un atardecer lleno de matices de color y el cielo se convierte en una gigantesca paleta de tonos, donde los ocres se mezclan con los añiles y, en cada mirada hacia poniente, descubres nuevos colores que no estaban un momento antes.
Ayer, un día como otro cualquiera en la estepa, mis sentidos abotargados por el calor despertaron al ver como el sol, desprovisto ya de los dolorosos resplandores de su apogeo, se introdujo como una gran hostia en el cáliz del horizonte, destiñéndose en naranjas y violetas aquel furioso tono rojo que parecía palpitar en el centro de la esfera.
Hoy la tarde nos ha bendecido con las primeras gotas de lluvia del verano y, al fin, puedo respirar el aire que se mezcla con el agua dejando que la madre tierra comparta su perfume conmigo.
No amo el clima de esta tierra, sus extremos debilitan el cuerpo y la mente de los que vivimos sobre ella.
un fin de semana cualquiera
1 comentario:
Desde luego, es muy cegador, demasiado caluroso y está muy logrado en los colores, pero me da la sensación de que le falta algo, de que se queda colgado, como si el final se precipitase y se adelantase a algo que nunca acaba de llegar... no sé cómo explicarlo.
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