Colaboradores

15 junio 2005

Evocación

En medio del mar de Norte hay una plataforma petrolífera que se enfrenta a las tempestades de ese lugar inhóspito. Su silueta recuerda, remotamente, a la de un velero antiguo: una grua como un mástil aparece erguida en el medio de la estructura; en un extremo y asomando sobre el mar como el palo del bauprés una chimenea con una llama a modo de enseña; la estructura metálica llena de vacíos, recuerda a la de un barco fantasma que, pese a las vías de agua, sigue navegando. El viento, que azota permanentemente el piélago nórdico, ayuda a aumetar la impresión de encontrarse ante una embarcación a la deriva. Las olas, siempre embravecidas, más que lamer, golpean los cimientos, tratando de herir e incluso hundir esa estructura intrusa.

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