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25 junio 2005

necesidad de contacto

volvia a casa despues de buscar a la luna, entre vapores de hasch y sabor de cerveza en los labios
muy cerca de casa alguien me abordó. era un jovencito que me preguntó de forma muy educada si podia acompañarme a casa
- llevo siguiendote desde calle cardenal monescillo y me gustaria llevarte a casa
no se si la luna y todo lo demas tuvo que ver en mi reaccion, pero no me asuste y le dije que ya habia casi llegado, pero, si queria, yo le acompaba a casa, supongo que me parecio un cachorro perdido.
fuimos caminando hasta la plaza de correos, donde un jardin refrescaba la noche y nos sentamos a conversar, aunque apenas el hablaba.
sus ojos brillaban con la luz de la farola que teniamos al lado, aunque podria ser otro brillo el que iluminaba su mirada y vi el momento para marchar
- es hora de ir a dormir, vamos
cuando llegamos a la puerta de mi casa el muchacho me pidio un beso, solo un beso, que yo le negue y, ahora si me sorprendió, me dijo
- entonces, dejame darte un abrazo
si, claro, no podria negarselo y abrazar a aquel muchacho fue como recoger en el regazo a un niño perdido, a alguien que solo busca el sonido de otro corazon sobre su oido, de otra respiracion sobre su pecho

la necesidad de contacto humano
como la necesitamos y como la obtenemos es un contenedor de las grandes historias de la humanidad
supuse que el muchacho habia tomado una droga que le habia distorsionado, no la realidad sino la verguenza impuesta desde esta sociedad, que nos impide pedir aquello que otra persona puede darnos y puede hacernos tanto bien
como un simple abrazo, como una sonrisa

no se si volvere a ver al muchacho, no se si me recordara ni si yo lo reconocere, pero este episodio sera recordado como el dia en que un gnomo se enamoro de una bruja
y no digas que no es divertido transformar las historias cotidianas en cuentos fantasticos
la realidad, un lugar para la fantasia

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