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27 agosto 2005

El otro día soñé...

El otro día soñé que me moría. Pero no era el típico sueño en el que me caía por un abismo, me ahogaba en una ola, me veía inerte en una cama o cualquier otra situación habitual o, al menos, oníricamente habitual.

No. Soñé que se me detectaba un cáncer, no recuerdo ni dónde ni de qué. El cáncer estaba tan avanzado que no tenía solución. En mi sueño, me imaginaba en una cama, todavía vivo, pero cone l tránsito ya iniciado. Igual que recordaba a mi padre en sus últimos momentos.

Lo que me chocó de mi sueño, es que no me pareció tan trágico cuando el médico me dio la noticia (¿recuerdo ese momento?). Yo, un joven de apenas 30 años, ya estaba deshauciado de una vida que apenas había catado. Y no me parecía triste.

La tristeza, las lágrimas y el dolor llegaron cuando se lo tuve que decir a Cristina, a mi familia e, incomprensiblemente, a mi jefe.

Aún así, conseguí sacudirme el pesar de la enfermedad y de la certeza de una muerte inminente y empecé a ordenar todos lois papeles de banco, el testamento, cancelé las cuentas de correo electrónico (¿por qué?) y avisé a mis amigos de lo inevitable.

Una vez terminé de hacer todo esto, me despedí del trabajo, cogí a Cristina y me fui a Galicia. Ya que iba a morir, quería hacerlo en mi tierra, disfrutando al máximo de lo poco que me quedase. Y lo conseguía.

Luego me moría. O eso creo. Porque no recuerdo haberme visto muerto o haber encontrado algo más allá de la muerte. Sölo el despertar a esta vida cargada de rutina.

De este sueño saqué una lección. No sé por qué siempre tiene que pasarnos algo malo para que decidamos dar un giro a nuestra vida. Tal vez sea porque necesitamos un punto de inflexión o porque sin una excusa para hacerlo, pueda pasar por una excentricidad.

1 comentario:

diarioefimero dijo...

nuestros miedos llegan a nosotros de la forma mas inesperada.
tu miedo a sufrir todo lo que viste sufrir, al igual que mi miedo a que alguien ocupe una parcela de mi vida, se transforman en sueños que nos hacen vivir eso mismo que tanto tememos.
lo que me llama la atencion de este texto es el final - me desperté a la rutina de la vida..- esta frase me hace pensar que sentias al escribirla