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01 agosto 2005

Las montañas marinas

En Galicia todo tiene algo de marítimo. Al menos en algún momento concreto, como fue el de mi última llegada a mi tierra. Por cambiar el recorrido y por disfrutar un poco más de los paisajes que ofrecen las montañas lucenses. Quería ver los verdes intensos del verano en la alta montaña mientras respiraba el aire más puro que se puede asprirar en el mundo desarrollado.

Pero no fue con eso con lo que me encontré. Lo que descubrí fueron unas montañas azules de calima y un aire húmedo y fluctuante. El paisaje recordaba a los arrecifes coralinos que aparecen en los documentales de La2. Las laderas onduladas como azotadas por el mar y azuladas por la neblina y la distancia. Cubriéndolo todo, unas nubes blancas como espuma acababan de redondear la impresión. En el coche iba como en un submarino, viendo cambiar el color de las montañas y de los valles, profundos como simas.

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