Colaboradores

01 agosto 2005

Un momento íntimo

El otro día me emocioné. Aún sabiendo que me iba a quedar al borde de las lágrimas cogí el libro, lo abrí por la página 57 y busqué la dedicatoria. No sabía qué iba a leer, pero sí que fuese lo que fuese me iba a encharcar los ojos.

De todas formas lo leí, no resultaba especialmente emotiva por sus palabras, pero sí por su contenido y por lo que significaba, al menos para mí: tres años después de la muerte de mi padre un amigo le dedicaba un cuento en un libro.

El cuento no lo leí. No pude. Pero sé que contaba alguna de las historias que mi padre y su amigo vivieron en un internado de maristas.

No hay comentarios: