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05 agosto 2008

el espejo velado

El espejo velado
Yasir era un niño como otro de aquellos niños que vemos en las noticias con moscas en la boca. Su mamá murió de sida y a su papá nunca llegó a conocer porque una incursión en su aldea, Yasir nunca supo de qué lado de la guerra, dejó a tu padre tirado en una fosa común.
Yasir se crió con tu tía, madre de cinco niños mas pequeños que él. Su tía era paralitica después del ultimo parto y solo podía darles de comer cuando un camión blanco con dos grandes letras azules aparecía por aquella aldea olvidada.
Muchos años pasaron con el único objetivo en el día de comer algo antes de ir al rincón del suelo destinado como la cama para Yasir, soñando por las noches con su madre, creyendo que aun cuidaba de él.
Nunca conoció nada mas que esta vida. Cierto que también estaban los juegos con sus hermanos, pero se pasaba el día entre la hambruna y los cuidados a los otros niños de la familia.
Un día en que el joven Yasir ya no era tan niño vio llegar a la aldea un camión con muchos hombres en la parte de atrás. Preguntó donde iban y todos, con una gran sonrisa, contestaron que iban a Europa, allí donde se come todos los días y donde todo el mundo tiene una cama para uno solo. Las palabras de aquellos extraños que hablaban su idioma resonaron en la cabeza de Yasir durante muchas lunas y cuando, en el horizonte vio acercarse la nube de polvo que traía tras de sí otro camión con hombres en la parte de atrás, Yasir dio un beso a los niños y a su tia y corrió hasta alcanzar a aquel camión.
Tras largas horas de viaje, sin agua y sin comida, llegaron a un gran puerto de mar donde decenas de personas como él, con aire hambriento y desfallecido, buscaban un sitio en cualquier embarcación. “Europa, donde se come todos los días, donde todo el mundo tiene una cama,...” y más cosas que contaban sus compañeros de viaje con una luz de esperanza en sus ojos, era el destino de toda aquella gente.
Yasir tuvo que robar para comer, pero un día robó algo más, un papel que le identificaba por un nombre desconocido, él no aprendió nunca a leer, no llegó a tiempo para ir a la escuela, pero sabía que aquel nombre le abriría las puertas de Europa.
El azar intervino con su mas terrible garra cuando proporcionó a Yasir una plaza en una barca demasiado pequeña para todos los que subieron a bordo, que minimizaban el espacio para que cupiera mas gente, una lancha demasiado pequeña para sus ocupantes y demasiado frágil para el océano.
La barca de Caronte podría ser aquella, con todos sus pasajeros callados y con miedo en la mirada, miedo que se transformó en terror cuando una gran ola surgida de lo mas profundo del mar, con la luz de la luna encendiendo su espuma, llegó como ala que libera, como fin del viaje a todos los ocupantes de la barcaza.
Yasir bajó con la ola a lo mas profundo, pudo ver los cuerpos de sus vecinos de viaje, pero él bajaba y bajaba arrastrado por la corriente.
Yasir nació y vivió como un niño mas, anónimo para todos y murió sin dejar rastro de su cuerpo; morir por una mentira,”por comer todos los días, por una cama para cada uno”.
Yasir mirándose al espejo velado por un tul que no deja ver la realidad.
El sueño de ser Una Persona.

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