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05 agosto 2008

Käly

Si supieras, oh Krisna, como suspiraba Kaly, esposa de Siva, tu hermana, por tí.
¡Cómo miraba tus juegos con Rädha, tu favorita!. ¡Cómo deseaba entonces, ejercer las leyes de Kama contigo!.
Sus ojos seguían vuestros movimientos, sus manos sentían vuestras caricias.
Y cómo el hecho de ser parte del mismo negro que definían vuestros nombres, no era motivo de desaliento a sus deseos desbocados.
Se sentía sola, no quería jugar con nadie. Solo deseaba aquello que ya gozaba otra.
Sus continuos disfraces de Durga, de Sakti, de Parvati, no conseguían engañarte y, cada vez mas, su amargura la acercaba al terrible aspecto de Devu, la gran diosa.
Oh, Krisna, nunca sabrás como ella se acercaba cuando dormías para oler tus cabellos con olor a arboles, como se estremecía al oir, desde lejos, el sonido de tu música, como su adoración por tí, se convirtió en locura.

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