Vuelvo a estar de morros por una chorrada. Esta vez la culpa la tiene un acento mal colocado. Mejor dicho: esta vez la culpa la tienen los que colocan mal ese acento. De momento es algo que sólo sucede en el leguaje oral, pero que cada vez se oye más en la televisión.
La situación es la siguiente: estás viendo la tele y llegan los anuncios; como no hay otra cosa en ningún canal, te quedas a verlos y, sin sorpresa (esta es una parte del problema) oyes cómo la locutora dice "cuidaté", así, con acento en la "e", y sin muestra alguna de que se haya sonrojado lo más mínimo. Claro que los anuncios continúan y, uno tras otro, se van colando estos imperativos esdrújulos mutados en agudos.
Fuera de este asunto, pero relacionado con él, nos encontramos con los anuncios en los que, directamente, se inventan palabras nuevas. Es el caso de uno de galletas o leche de soja o de algo con fibra... de un producto dietético de estos. Pues bien, en la pantalla, sobre las imágenes del milagroso producto aparece la palabra "regenerante", que ya de entrada suena mal. ¿Qué trabajo les costaba a los señores publicistas coger un diccionario ("mataburros", le llamaba mi padre) y comprobar que NO EXISTE? Si lo que pretendían decir es "que regenera" en castellano existe "regenerador".
Y esto sin rebuscar demasiado, el día que me ponga, saco "Más dardos en la palabra", para continuar (que no terminar, qué más quisiera yo) la obra del difunto Fernando Lázaro Carreter.
1 comentario:
cuidas de nosotros en estos pequeños detalles
yo no lo note, con la abundancia de acentos e idiomas no es facil distinguir un error del castellano mas puro
gracias por la apreciacion, pero yo suprimiria los acentos, las palabras y hasta la publicidad
!reaccion contra la opresion, de los medios y de las reglas de acentuacion!
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