Seduciéndote
Me has estado calentando demasiado, chico
Hiciste con tu fuego extremo que no saliera de casa,
Me quemaba tu ardor, me asfixiaba tu aliento.
Ahora estallo y sonidos de trueno acompañan mi furia
Mis lágrimas barren aquello que me hería
Y sólo puedo ver cieno a mis pies.
En miles de heridas sangra el cielo
Y de ellas una luz eléctricamente destellante
Se vierte encima y deslumbra los ojos.
Hoy, al fin, puedo respirar
Hoy puedo sentirme sucia y libre
Hoy los sentidos vuelven a la vida
Y recuperan el poder de seducir
Al dios Sol, en una tarde de tormenta
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