Colaboradores

30 junio 2005

Vacaciones

Llega julio y, con él, las vacaciones. El calor no, el calor lleva instalado en mis huesos más de un mes y no consigo sacármelo de encima. Ahora llegará Galicia, una boda, fresco (espero) y, con un poco de suerte, algo de lluvia.

Quien no se va a librar de mí es mi amigo Andrés. Pienso ir a Santiago a jugar en su club mis primeros 18 hoyos.

Así que faltaré un tiempo. Pero no dejaré de escribir, aunque no sea nada especial, como ahora, y, a la vuelta, publicaré todas (JAJAJA, a sufrir se ha dicho).

29 junio 2005

Un poco de política, por variar

Y, ahora, sin euforia. Se ganaron unas elecciones, pero ¿para bien? Yo soy muy desconfiado y, aunque voté el cambio (por correo y con fecha anterior al límite permitido para participar en las elecciones) y aunque conozca a alguno de los que estarán en la Xunta (seguro) y (ya no tan seguro) en el Gobierno, no las tengo todas conmigo.

Si algo saben los afiliados del PP es conseguir crispar el ambiente y conseguir que cualquier chorrada parezca poco menos que una declaración de guerra; hacen de la incoherencia una arma cuando acusan al gobierno (al que sea) de hacer algo que ellos mismos hicieron cuando ocupaban las poltronas azules; utilizan los mismos medios de zapa que criticaron cuando eran ellos los que los sufrían.

Y todo eso sólo sirve para enrarecer el ambiente y para conseguir que un gobierno de coalición, lo más frágil que hay en política después de una mayoría simple, se vaya al garete.

Ese modo de hacer política no es hacer política, si no impedir hacer política. Y tanto que dice Fraga que va a servir a Galicia desde donde le toque, habrá que verlo. Ojalá sea así y no sea como el servicio que le hace Rajoy a España.

tanto por decir

y tan pocas ganas de hacerlo

sobre Galicia, espero el cambio, ya es hora que uno de nuestros mas bellos lugares sea tratado con el respeto que otros ya disfrutan y deje de ser considerado como un territorio privado, en el que aquel que manda hace lo que le viene en gana

sobre lo demas, tendre que esperar a que el cansancio desaparezca de este dia y les haga participes de todo lo que pasa por entre mis neuronas

en cuanto a mi, sigo perdida, buscando en el sitio en el que, quizas, nunca me vaya a encontrar, pero sé que ese es el sitio donde quiero estar, asi que esperare a llegar alla y encontrarme con mi otro yo, con o sin un escarabajo que, con el nombre de nabuconodosor y al que sobrellamen durito, me diga donde esta el peligro evidente y como se lucha soñando contra todo este mundo cada vez mas alejado de la razon

me sumergire en el reino de los sueños y construire un mundo mas habitable y justo y, aunque se que se disolvera en las luces de la mañana, me quedara un residuo de esperanza, de saber que sí es posible cambiar este loco mundo, solo con no conformarse con lo que te dan y pedir y luchar por lo que es justo

la revolucion individual, David contra Goliat, unos pequeños palestinos apedrean un tanque irani, un niño indigena sujeta un caballo a dos patas con una debil cuerda, maravillosas ideas que no debemos dejar morir en cada uno de nosotros

esa es la lucha, no conformarse con lo que te dan, pensar por uno mismo, no dejar que plantes sus ideas en tu interior, pelear por mantener la propia identidad, no ser mas borregos sino humanos que se movilizan ante lo injusto e irracional

una lucha perdida? quizas, pero en esa lucha quizas este la respuesta a tantas incognitas

28 junio 2005

raul ortega

una linda tarde viendo lindas fotos de este mexicano con ojos verdes oscuros
dos horas de diapositivas y de historias, lastima que el sonido no hiciera entendible muchas de ellas, pero, por ejemplo, nos contaban que alla en Chiapas, en sus iglesias, las imagenes de los santos que adoran son pequeñas y estan a ras de suelo. Otra cosa curiosa de su forma de rezar, que no tiene nada que ver con la iglesia catolica, es que en las procesiones, cuando sacan a sus santos en los dias señalados, esos santos toman cuerpo humano y no es dificil escuchar "por alla va santa marta", "me cruce con el purito san pantaleon"
he tomado notas y espero compartirlas con alguien que me lea
mientras tanto, la noche me encuentra en vela y no puedo pensar en otra cosa que no es lo siguiente
¡que bien si esta noche pudiera dormir fuera de casa! (aceptando la invitacion que me ofrecieron)

sus fotos son en blanco y negro y tienen un amplio encuadre, como si la imagen humana formara conjunto con la imagen de la selva o de la pobreza que muestra la foto y no fuera ni mas ni menos importante
sus fotos de primer plano muestran ojos oscuros llenos de brillo o llenos de tristeza
las fotos con miradas mas tristes, las de las prostitutas de la frontera, aquellas que quisieron atraversarla y fueron repatriadas y abandonadas en un lugar de carretera, fotos llenas de color y de reflejos, fotos de cuerpos desnudos y tatuajes imposibles

una bonita noche de fotos, un fotografo interesante, un hombre interesante, raul ortega

Coincidencias

¿No es curioso que haya sido hoy, precisamente hoy, día del Orgullo Gay, cuando se confirmó definitivamente que el PP no podrá gobernar en Galicia? ¿No es un justo castigo para Fraga y compañía que, después de las declaraciones del todavía presidente de la Xunta sobre los homosexuales y de que en la jornada de reflexión de las autonómicas gallegas el PP apoyara una manifestación contra el matrimonio homosexual, hayan perdido estas elecciones? Dice la sabiduría popular que Dios castiga sin palo ni piedra, pero de votos no dice nada...

27 junio 2005

Los libreros de viejo

Tradicionalmente, en la Cuesta de Moyano, al menos desde antes de que mi padre viniese a estudiar a Madrid, justo al lado del Jardín Botánico, el Retiro y Atocha, había una serie de puestos de libreros. La mayoría de ellos vendían libros de segunda mano, alguno vendía libros antiguos (viejos en algún caso) y otros, los menos, libros de colecciones modernas y alguna que otra novedad.

Un buen día, alguien (supongo que del ayuntamiento de Madrid) decidió que iban a quitarlos de allí. Nunca supe las razones. Los libreros se sintieron amenazados y se quejaron. Mucha gente, de Madrid y de fuera, del mundo de la cultura o no, se unieron a esa queja. Al final consiguieron una solución de compromiso, dejaron de estar en la Cuesta de Moyano y pasaron al Paseo del Prado, simplemente tuvieron que doblar la esquina.

Hoy pasé a cotillear por ahí, a ver qué había (al final me llevé una edición barata de 'El tercer hombre', de Graham Greene) y me di cuenta de una cosa: en muchos de aquellos puestos olía a humedad, a viejo y, sobre todo, a fascismo. Tal vez no era sido mala idea que hubiesen desaparecido.

26 junio 2005

Hay mujeres

Hay una canción de Sabina (cantada en un primer momento por Javier Krahe, creo) que se llama como la anotación de hoy. En esa canción, se van exponiendo diferentes tipos de mujer. Como ejemplo las dos primeras estrofas:

Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia
Hay mujeres que nunca reciben postales de amor
Hay mujeres que sueñan con trenes llenos de soldados
Hay mujeres que dicen que sí cuando dicen que no

Hay mujeres que bailan desnudas en cárceles de oro
Hay mujeres que buscan deseo y encuentran piedad
Hay mujeres atadas de manos y pies al olvido
Hay mujeres que huyen perseguidas por su soledad

La canción dura cinco minutos en la versión de Krahe (Joaquín Sabina y Viceversa, "En directo", 1986) y cuatro minutos y medio en la versión de Sabina ("Esta boca es mía", 1994). Durante todo ese tiempo, se van sucediendo imágenes y más imágenes, pero de todas ellas hay una que me fascina y que cierra una estrofa:

Hay mujeres que ni cuando mienten, dicen la verdad

Creo que la fascinación es la misma que la de los ojos de la cobra: una fascinación irracional que no me deja pensar en otra cosa durante un buen rato. "Hay mujeres que ni cuando mienten, dicen la verdad... Hay mujeres que ni cuando mienten, dicen la verdad... Hay mujeres que ni cuando mienten, dicen la verdad". Así una y otra vez, como un mantra.

...

La verdad, no sé por qué me acordé de esta canción. ¡Si hasta tuve que ponerla para recordar la letra!

PD: Aunque el ejercicio de hoy se un poco cutre, por lo menos queda el recuerdo de una canción, que no es poco.

25 junio 2005

necesidad de contacto

volvia a casa despues de buscar a la luna, entre vapores de hasch y sabor de cerveza en los labios
muy cerca de casa alguien me abordó. era un jovencito que me preguntó de forma muy educada si podia acompañarme a casa
- llevo siguiendote desde calle cardenal monescillo y me gustaria llevarte a casa
no se si la luna y todo lo demas tuvo que ver en mi reaccion, pero no me asuste y le dije que ya habia casi llegado, pero, si queria, yo le acompaba a casa, supongo que me parecio un cachorro perdido.
fuimos caminando hasta la plaza de correos, donde un jardin refrescaba la noche y nos sentamos a conversar, aunque apenas el hablaba.
sus ojos brillaban con la luz de la farola que teniamos al lado, aunque podria ser otro brillo el que iluminaba su mirada y vi el momento para marchar
- es hora de ir a dormir, vamos
cuando llegamos a la puerta de mi casa el muchacho me pidio un beso, solo un beso, que yo le negue y, ahora si me sorprendió, me dijo
- entonces, dejame darte un abrazo
si, claro, no podria negarselo y abrazar a aquel muchacho fue como recoger en el regazo a un niño perdido, a alguien que solo busca el sonido de otro corazon sobre su oido, de otra respiracion sobre su pecho

la necesidad de contacto humano
como la necesitamos y como la obtenemos es un contenedor de las grandes historias de la humanidad
supuse que el muchacho habia tomado una droga que le habia distorsionado, no la realidad sino la verguenza impuesta desde esta sociedad, que nos impide pedir aquello que otra persona puede darnos y puede hacernos tanto bien
como un simple abrazo, como una sonrisa

no se si volvere a ver al muchacho, no se si me recordara ni si yo lo reconocere, pero este episodio sera recordado como el dia en que un gnomo se enamoro de una bruja
y no digas que no es divertido transformar las historias cotidianas en cuentos fantasticos
la realidad, un lugar para la fantasia

Autorretrato (vista parcial)

De vez en cuando me da por meditar. Como hoy, por ejemplo. A veces (¡qué egocéntrico!) lo hago sobre mí mismo. Y es entonces cuando me doy cuenta de que no soy más que un tío normal y corriente, aunque un poco más alto que la media. No soy especialmente guapo o feo; mis ojos y mi pelo son castaños como el de millones de personas; no destaco por ninguna habilidad en concreto; no sé más de lo que me gusta que cualquiera que prestase un poco de atención; tengo la suerte de no ser un oráculo y de equivocarme más de lo que acierto, así puedo aprender continuamente; "por lo demás ni más/larga ni corta que cualquiera", como dice una canción de Sabina... Vamos, que soy un tío del montón.

Y, sin embargo, continuamente me siento una persona especial y feliz: me siento querido por la mayoría de los que me rodean; en muchos casos soy "el libro de cabecera" de mis amigos; todos me respetan por ser como soy, salvo por el capullo de mi jefe (al que evidentemente me cuesta mucho respetar); siempre he podido hacer lo que quería en cada momento, porque, en última instancia, siempre tuve un punto de conciencia que nunca dejará de asombrarme...

Además, y ya que estamos en plan sinceros, creo que la suerte siempre estuvo de mi parte. Así que me callo y no voy a forzarla.

24 junio 2005

noche de san juan

el dia despues de que la luna se mostrara mas cercana a la tierra despues de muchos años y con muchos años hasta que se muestre asi de proxima, fue la noche de san juan
las tradiciones se inventan para mantener al pueblo unido, aun siendo de diferentes culturas o razas, siempre hay dias que deben celebrarse con el conjunto de la tribu
aca, en un pequeño punto de la estepa, con gente de cuba y de aqui, vivimos juntos la tradicion, tradicion gallega
mas, que importa de donde sean las gentes o los ritos? lo importante es que un mismo sentimiento recorra la espalda de los participantes, un intercambio de palabras y miradas se unten en el aire cargado de olor a hierbas quemadas con algunos deseos que queremos que se quemen, tambien
y unos cuentos...
y niños mirando atento al señor de la barba blanca contando historias de brujas
y magia...
globos de colores colgando de las lamparas, llevando en su interior petalos de rosas secas perfumadas con fragancias orientales
y fuego....
fuego del recipiente que contenia la bebida magica que te pone a la altura de los dioses, porque una vez en tu interior, esa bebida te hace sentir como ellos, por escasos segundos de este inexistente tiempo
reunion del rebaño, para poner a flor nuestros sentidos mas humanos, admiracion, miedo, sorpresa...
una noche es magica si la ves asi, no es tan dificil imaginarlo y los beneficios de las brujas se derramaran sobre nosotros
brujas? hadas? no es el mismo personaje?

Tormenta

Anoche salía del trabajo y, en el mismo instante que pisaba la calle, un relámpago estalló en el cielo frente a mí, cruzándolo de lado a lado y dejando un surco negro en mi retina. Un poco más a la izquierda la Luna estaba increíble: grande como un balón de baloncesto, suspendida justo sobre el horizonte, teñida de naranja por las luces de Madrid y, aunque empezaba a menguar, todavía estaba bastante redonda. Era un espectáculo alucinante y, como todos los espectáculos alucinantes también fue breve.

De repente el cielo se convirtió en una masa negra, plana y uniforme sólo rota por los relámpagos. Los había de todos los tipos: como raíces que buscan la tierra y como cuchillos que intentan cortar el terciopelo negro del cielo; finos y ramificados o gruesos y de un solo trazo; lejanos e inmediatos...

Parecía que (una vez más) se iba a quedar en tomenta eléctrica, pero mis deseos se vieron colmados. Una manta de agua como hacía mucho que no veía se extendió por el sur de Madrid. En cuestión de minutos, las calles estaban pobladas por las burbujas de la lluvia en los charcos. Las luces (farolas, coches, neones...) aparecían cortadas por gotas que caían oblicuas en una sucesión infinita.

Finalmente dejó de llover. Del suelo se levantó el característico olor de la tierra mojada. El espectáculo natural había terminado con la misma rapidez con la que había empezado.

23 junio 2005

Palabras y acentos

Vuelvo a estar de morros por una chorrada. Esta vez la culpa la tiene un acento mal colocado. Mejor dicho: esta vez la culpa la tienen los que colocan mal ese acento. De momento es algo que sólo sucede en el leguaje oral, pero que cada vez se oye más en la televisión.

La situación es la siguiente: estás viendo la tele y llegan los anuncios; como no hay otra cosa en ningún canal, te quedas a verlos y, sin sorpresa (esta es una parte del problema) oyes cómo la locutora dice "cuidaté", así, con acento en la "e", y sin muestra alguna de que se haya sonrojado lo más mínimo. Claro que los anuncios continúan y, uno tras otro, se van colando estos imperativos esdrújulos mutados en agudos.

Fuera de este asunto, pero relacionado con él, nos encontramos con los anuncios en los que, directamente, se inventan palabras nuevas. Es el caso de uno de galletas o leche de soja o de algo con fibra... de un producto dietético de estos. Pues bien, en la pantalla, sobre las imágenes del milagroso producto aparece la palabra "regenerante", que ya de entrada suena mal. ¿Qué trabajo les costaba a los señores publicistas coger un diccionario ("mataburros", le llamaba mi padre) y comprobar que NO EXISTE? Si lo que pretendían decir es "que regenera" en castellano existe "regenerador".

Y esto sin rebuscar demasiado, el día que me ponga, saco "Más dardos en la palabra", para continuar (que no terminar, qué más quisiera yo) la obra del difunto Fernando Lázaro Carreter.

22 junio 2005

Ver sin mirar

Mi mundo siempre ha estado dominado por la fantasía. Aún hoy, rondando los 30 veo que tiendo más a lo imaginado que a lo real. Sentado frente a una pared de gotelé (¿se escribe así?), una laja de mármol o, simplemente, un trozo de tela dejado caer al azar mis ojos imaginan formas que se relacionan con los demás dibujos que las rodean.

En las paredes de mi baño viven colonias de seres que sólo necesitan ser mirados de determinada manera, como si buscases algo diez centímetros por detrás de esa pared. Sólo así pueden sacarse esas formas, tratando de no verlas, mirándolas con la vista perdida un poco más atrás del primer plano.

21 junio 2005

Sigue sin llover

La tierra querría quejarse, pero tiene la garganta seca. Esta primavera de más de 30 grados está cuarteando su piel deshidratada. El agua de los ríos no llega para humedecer esta tierra rota como la piel de un elefante.

Y lleva sin llover más de una semana. Ni tan siquiera una tormenta que arranque la hierba más seca. Ni eso. Sólo cielos despejados como los de Comala, con su aire húmedo de sudor rancio, o estériles tormentas eléctricas que ni siquiera aligeran el bochorno provocado por ellas mismas.

Quiero que llueva. Quiero salir a la calle con la ilusión de un niño que estrena botas de agua. Quiero dejar que el fruto de las nubes escurra desde mi cabeza, quiero calarme hasta los huesos y sentir el mordisco del viento a través de mi ropa encharcada.

un cuento sin mas

Había una vez una extraña dama que vivía en una calle llamada St James Street, en una linda mansión victoriana rodeada de un cuidado jardín. Sus salidas eran muy pocas, pero las veces que salía de casa gustaba vestir de una manera pobre, con ropas sencillas y viejas, lo que no concordaba con una supuesta posición social que le atribuyeron sus vecinos por el lugar donde vivía.

Los comentarios de aquella dama aumentaban lentamente, al paso de los bienpensantes residentes de aquella elitista calle. “Me han dicho que le han destrozado el corazón y por eso viste como una monja”, “Me dijeron que tiene el juicio perdido por la terrible muerte de su familia”

La dama debía pertenecer a una buena cuna e incluso los pedidos diarios que hacía al mercado hablaban de ella como persona acomodada, tanto como sus visitas, tan distinguidas como extravagantes, así como su jardín, cultivado con la legendaria técnica japonesa del ikebana.

En la noches de los viernes ofrecía recepciones y, aunque nunca fueron excesivas en numero de asistentes, sí lo eran en calidad de esos visitantes. Los paseantes de St James pudieron reconocer a las actrices de teatro del momento, a pintores, bailarines y cantantes y algunos de los mecenas considerados más generosos en el mundo de las bellas artes.

Los rumores crecían con el paso de los días, todo el mundo se preguntaba como podía vivir así esa mujer, rodeada de misterio y gentes del espectáculo. Llegaron comentarios, que dijeron que provenían de sus criados, que aseguraban que no tenía marido, pero en su cama se podía oler el olor de dos cuerpos en numerosas ocasiones, cuando pasaban a ordenar la habitación.

Aquel simple y malévolo comentario tomó cuerpo de acusación y al fin pudieron poner una palabra para definir aquel misterio que entretenía los paseos de sus vecinos. Una mujer que vivía sola, con amigos entrando y saliendo de su casa libremente y que, encima, se le veía completamente feliz, a pesar de no derrochar el tiempo mostrando sus privilegios por el paseo a lo largo de St James como lo hacían los demás. Una mujer y una palabra que la definía.

PROSTITUTA.

Fue juzgada por atentar contra la moral pública y al juicio no acudió ninguno de sus amigos por orden expresa y tajante de la acusada, contrariando los consejos de su defensor que le advirtió que podía ser mucho peor que la cárcel lo que llegaría a sufrir si no demostraba su inocencia.

Sola ante el estrado, ante una ridícula y abotargada cara de juez con una estúpida e inmaculada peluca, la dama solicitó defenderse ella misma, rechazando la ayuda del colegiado que eligieron para ella. ESCANDALO.

¡Donde iremos a parar!, decían los murmuradores, ¡una mujer que se cree libre y con poder para defenderse sola!

El divertido juez aceptó la propuesta y le otorgó la gracia dejando caer una sarcástica sonrisa entre sus dientes.

La dama tomó la palabra y manifestó que no tenia ninguna razón para justificarse, pues no había hecho nada malo. “No busco problemas, solo que no quiero seguir las reglas del juego. Soy mujer, si, pero también soy humano y tengo, per natura, las mismas inquietudes y deseos que cualquier hombre”.

El cada vez más congestionado juez le ordenó, para acallarla, que contestara a la pregunta de si era prostituta o no y la gran dama, para escándalo de todos, contestó:

“No señor, yo no soy puta, yo siempre lo hago gratis”.

No podría terminar este cuento porque, por muy fantástico que fuera, nunca esta mujer saldría libre de tan absurdo tribunal.

Este es mi mundo y contra él tengo que luchar.

20 junio 2005

solo es una cancion

Dime por qué

Dices que no puedes

Que nunca podrías darme

Lo mas oscuro de ti

Dime por qué

Dices que me quieres

Si con tan solo tocarte

Te alejas de mí

Dime por qué

Si la razón no comprende

Cómo quieres que acepte

Que nunca estarás aquí

Dime, oh, solo dime

Si no quieres seguir jugando,

Si crees que te estoy dañando

Y quieres dejarlo así

Oh, dime, cielo, dime

No quieras seguir callando

Otro día seguimos hablando

Ya nos veremos por ahí

19 junio 2005

el poder de la seduccion

Siempre me sorprende el poder de la seducción que tiene el conjunto de cosas que nos rodea.

Las palabras de una canción, como salidas de un recuerdo del fondo del baúl de nuestra memoria, la mirada de un desconocido que sostiene sus ojos cuando se cruza en tu camino, la sonrisa de un bebé que te reconoce y acepta.

Y esta tarde, el poder de seducción de la lluvia torrencial de verano.

Como muestra el cielo su furia, gritando en graves truenos, arrojando gotas de lluvia como lagrimas de gigante, estallando en el cielo a modo de rasgadura de la piel de la cúpula celeste. Y como, seguidamente, la madre tierra recoge sus lamentos, devolviendo a un dios airado, su perfume más íntimo.

Cierto es que en el juego de la seducción siempre hay algo de misterio, pero no menos verdad es que también es una de sus reglas cierta aceptación de lo que puede suceder en el juego y al igual que para calmar a un loco se necesita cierta sabiduría, así la diosa madre recoge y transforma sabiamente aquella expresión de furia en un estado donde todo te hace sentir gozo: el olor del aire, el color de las cosas, la luz reflejada en el agua caída,…. Las lágrimas del gigante han calmado su ardor y ella se muestra fértil y hermosa.

Como en el juego de la seducción, calmar la sed con el impetuoso deseo de no seguir aguantando ese calor que te muerde por dentro, conseguir volver a hacer temblar los sentidos, adormecidos por la rutina.

seduciendote

Seduciéndote

Me has estado calentando demasiado, chico

Hiciste con tu fuego extremo que no saliera de casa,

Me quemaba tu ardor, me asfixiaba tu aliento.

Ahora estallo y sonidos de trueno acompañan mi furia

Mis lágrimas barren aquello que me hería

Y sólo puedo ver cieno a mis pies.

En miles de heridas sangra el cielo

Y de ellas una luz eléctricamente destellante

Se vierte encima y deslumbra los ojos.

Hoy, al fin, puedo respirar

Hoy puedo sentirme sucia y libre

Hoy los sentidos vuelven a la vida

Y recuperan el poder de seducir

Al dios Sol, en una tarde de tormenta

De bosques y árboles

Uno de los males de la modernidad que nos afectan a todos y del que no nos damos cuenta es el que nos impide ver los detalles de lo que nos rodea. Sólo vemos conceptos: un árbol en lugar de un roble o un castaño o un plátano; un pájaro en lugar de un gorrión o una urraca o una paloma; una calle en lugar de un paseo o una avenida o una calleja. Nos perdemos en el concepto de lo que vemos, en su representación más simple (una planta grande, un animal que vuela, un camino urbano), pero somos incapaces de volver a la "mirada pequeña" sin que ello nos suponga un esfuerzo. Ya no apreciamos la belleza de una gota que cae en un vaso, se nos escapan los dibujos ondulados (incluso flamígeros) de la madera.

La sabiduría popular dice que "los árboles no nos dejan ver el bosque", pero tal vez llegó el momento de cambiarlo para decir que "el bosque no nos deja ver los árboles", ahora que tenemos el concepto tan metido en los ojos y los elementos individuales perdidos y desenfocados detrás de él.

18 junio 2005

Anochece

El día llega a su fin, comienza la caída del astro rey, todo se baña en esa luz incierta que borra las esquinas de las casas y lo contornos del horizonte. El sol se escapa, rojo como de vergüenza, mientras difumina los colores y cubre todo con un velo de gasa naranja. A medida que se retira a su hogar del occidente, se lleva su gasa a rastras, con un tirón suave y constante para dejarnos en una penumbra azul brillante.

17 junio 2005

Niebla por todas partes

En las últimas lecturas de las que estoy disfrutando (con alguna más de lo que esperaba) la niebla está por todas partes. Como metáfora y como símbolo.

Como metáfora en 'La misteriosa llama de la reina Loana', en la que Yambo, el protagonista sin memoria, dice sentirse como en la niebla, porque no puede ver un pasado que no recuerda ni un futuro del que no tiene referencias. Además, recoge citas relacionadas con la niebla, como las de 'Flatland', una historia en la que los personajes son polígonos que viven (sí, viven) en un mundo bidimensional lleno de niebla.

Como símbolo en un "especial" de Babelia sobre Galicia, en el que se usa como imagen del verdadero gallego en lugar de la escalera. "Es un mecanismo de ocultación y un medio de defensa", dice Freixanes en el fragmento literario titulado 'Detrás de la niebla'. Es una lectura deliciosa, más que recomendable y emocionante para los enamorados de Galicia y de su clima.

16 junio 2005

Reinterpretando la historia

Estoy bastante enfadado. Y todo por una frase referente al comienzo de los llamados "Séculos Escuros" (Siglos Oscuros) que supusieron la prohibición del uso del gallego durante el reinado de los Reyes Católicos. La frase en sí dice: "Galicia se encerró en sí misma para hablar su idioma, pero dejó de ponerlo por escrito". El cabreo viene dado porque se obvia una política de "doma y castración" que se reflejó en cuatro siglos de desaparición del gallego en el ámbito cultura. Y como no quiero hablar mal de nadie, me callo.

El artículo en cuestión no fue publicado en cualquier sitio, sino en Babelia, el suplemento cultural (cultureta) del diario El País. Si quieres consultarlo está aquí.

15 junio 2005

Evocación

En medio del mar de Norte hay una plataforma petrolífera que se enfrenta a las tempestades de ese lugar inhóspito. Su silueta recuerda, remotamente, a la de un velero antiguo: una grua como un mástil aparece erguida en el medio de la estructura; en un extremo y asomando sobre el mar como el palo del bauprés una chimenea con una llama a modo de enseña; la estructura metálica llena de vacíos, recuerda a la de un barco fantasma que, pese a las vías de agua, sigue navegando. El viento, que azota permanentemente el piélago nórdico, ayuda a aumetar la impresión de encontrarse ante una embarcación a la deriva. Las olas, siempre embravecidas, más que lamer, golpean los cimientos, tratando de herir e incluso hundir esa estructura intrusa.

14 junio 2005

Giro

El viento me soplaba en la cara llenándolo todo de polvo y llevándose hasta la música de mi cabeza. El Sol ya estaba muy bajo frente a mí y me cegaba. La calle, en pendiente, tampoco ayudaba. Con la cabeza gacha, como un toro dispuesto a embestir, me esforcé en seguir subiendo y subiendo mientras el aire se enredaba en los auriculares y producía un sonido como el que produciría una caracola con interferencias (mezcla de un susurro que arrulla y de zumbido eléctrico que crispa). Parecía que cuanto más me esforzaba en seguir mi ascensión, más soplaba el viento, mayor era el ruido y más destellos me llegaban del Sol rebotado. Después de sentirme como Momo en el Callejón del Viento (¿se llamaba así?), sólo que sin hombres grises persiguiéndome, de repente todo volvió a la normalidad: ya no había aire, la sombra me cubría y la música había vuelto a mi cabeza. Y todo por dar una simple vuelta a una esquina.

13 junio 2005

La vie en rose

Me asombro cada vez más de lo que la gente, en general, sin distinción de clases o edad, puede llegar a sorprenderse por una buena acción. El camionero que salva a los niños de un coche en llamas, la gente que trabaja sin un salario, prestando su trabajo personal al servicio de otros, sin pedir nada, esas personas que te dejan pasar primero o te ceden el asiento en el metro, el vendedor que te sonríe aunque sepa que no vas a comprar.

Quizás sea solo cosa mía ver que la primera reacción en las personas a las que alguien favorece es de asombro y, después, de desconfianza. Aquel dicho de “haz bien y no mires a quien” queda en estos momentos como algo ridículo, estúpido y tienes que oír a la gente decir cosas como “nadie hace nada gratis” ó “que cada uno se busque la vida” o, lo peor, “¿y qué es lo que voy a salir ganando?”.

¡¡¡¡Como???? Joder, ¡nada!, hazlo por ti, solo por dar algo que tu tienes y que otro lo puede aprovechar. ¿Por qué razón una persona puede tener 10 casas y otros no pueden tener una? ¿Por qué razón unos derrochan las pelas en comilonas y otros no tienen para comer?. ¿Por qué razón no ayudar si esta en tus manos poder hacerlo?. La razón es que la mayoría de los humanos no podemos entender la vida sin un “a cambio”.

No suele pasar esto algunas veces y creo que he de confesar que soy una de las humanas mas afortunadas que existen, porque conozco a gente que me da mucho sin pedir nada y, por el respeto y admiración que tengo a esas personas, pienso que debería establecerse la Carta de los Deberes Humanos, y prohibir el lujo excesivo así como la pobreza mas extrema, que la falta de amor por el estudio fuera sancionable en igual medida que la incultura de los pueblos de todo el mundo, que los derechos de unos pocos sean mas importantes que los de otros se castigara, con la misma dureza, que la falta total de derechos.

Hoy veo la vida de una forma sencilla, sin rencores, venganzas ni traiciones, pero, dime, ¿no crees que sería todo más lindo si así fuera?
Soñemos, pues…

calor

El color de la estepa se agarra desde dentro del vientre, invadiendo tu cuerpo hasta los bordes más externos de la piel.
El aire caliente deja tus músculos laxos, los pliegues de tu cuerpo sufren la rozadura del sudor, que se va escondiendo en cada uno de los rincones.
Cada vez te sientes más débil, con los ojos dañados por la hiriente luz blanca, ojos que ya no pueden mirar, y tu mente que no podrá pensar, embotada por el aire caliente.
Solo un pequeño respiro, en forma de leve soplo de viento, permite que tu boca proteste y, sorbiendo esa suave caricia fresca, se queje. ¡Joder, que calor!.

La estepa donde vivo no muestra su belleza sino a quien tiene sus pies en ella, el recuerdo que se tiene de esta árida tierra, cuando al marchar dejas atrás el pasado, es el de un lugar agresivo, inhóspito con las manos que trabajan sus campos.
Pero, cuando estás en esta tierra puedes observar un atardecer lleno de matices de color y el cielo se convierte en una gigantesca paleta de tonos, donde los ocres se mezclan con los añiles y, en cada mirada hacia poniente, descubres nuevos colores que no estaban un momento antes.

Ayer, un día como otro cualquiera en la estepa, mis sentidos abotargados por el calor despertaron al ver como el sol, desprovisto ya de los dolorosos resplandores de su apogeo, se introdujo como una gran hostia en el cáliz del horizonte, destiñéndose en naranjas y violetas aquel furioso tono rojo que parecía palpitar en el centro de la esfera.
Hoy la tarde nos ha bendecido con las primeras gotas de lluvia del verano y, al fin, puedo respirar el aire que se mezcla con el agua dejando que la madre tierra comparta su perfume conmigo.
No amo el clima de esta tierra, sus extremos debilitan el cuerpo y la mente de los que vivimos sobre ella.

un fin de semana cualquiera

Sus ojos

Me miró. Con la cabeza ladeada, apoyada en su mano. Los ojos verde-ambarinos se fijaron en los míos castaño-oscuros. Me gusta cómo me sonríe con la mirada, cautivándome casi sin proponérselo, me agita como una brisa la superficie de un lago: suavemente, como una caricia sutil.

Tenía un brillo especial en su mirada mezcla de hierba y miel, como la de una adolescente después de su primer beso. La forma almendada de sus ojos y las cejas perfectas le daban el aspecto de una diosa virgen de la antigüedad y la languidez de la mirada (el párpado medio caído) el de una estrella de cine clásico.

Parecía cansada pero feliz, como si hubiese echado el polvo de su vida. Pero no era por eso. Estaba cansada por una noche de malos sueños y feliz porque estaba conmigo. Simplemente por eso.

12 junio 2005

Envidia

Envidio la sencillez de los libros de Paulo Coelho, la riqueza ligüística de las novelas de Umberto Eco, la sinceridad de los sentimientos y la belleza de la poesía medieval y de la de Rosalía de Castro, el sentido del humor de Cervantes y de Castelao, las imágenes y los retratos de Manuel Rivas, la frescura narrativa de Francisco Salgueiro. Y me siento continuamente frustrado al ser consciente de que cualquiera de ellos están en un nivel muy superior al que yo pueda llegar en todos los días de mi vida.

Pero es una frustración dulce. Y digo dulce porque me marca el camino continuamente, me ofrece modelos de referencia, faros en la niebla, que me permiten disfrutar tanto leyéndolos como tratando de emularlos; frustrante porque, como las ninfas de los bosques, puedes llegar a verlas, incluso a acercarte a ellas, pero nunca llegas ni a rozarlas con las yemas de los dedos; cuando crees que las tienes, desaparecen para tentarte desde detrás de un árbol.

Saber que por mucho que mejore siempre me quedaré a un paso (o a un kilómetro, ¡qué más da!) de llegar a ser un Mia Couto o un Bernardo Atxaga no deja de ser una forma de mantener los pies en el suelo y de tratar de hacer lo que me dijo mi padre que hiciese: trabajar mucho y, sobre todo, ser buena persona.

11 junio 2005

Imágenes y palabras

Dicen que una imagen vale más que mil palabras porque, de un vistazo, se puede captar todo lo que no se puede expresar únicamente con palabras. Pero que el mundo me perdone si yo prefiero las mil (o cien mil, o un millón de) palabras. Requieren más tiempo y más esfuerzo, más implicación por parte del receptor. A cambio te da más libertad para "ver" la situación, las connotaciones independientes de cada palabra se funden para sugerir un entorno (o un mundo, o una situación, o una sensación...) que varía en función del receptor de esos estímulos y que vamos contruyendo en nuestra cabeza a medida que vamos descifrando el contenido del texto.

La narración nos permite desarrollar la imaginación, algo que la imagen castra sin contemplaciones al darnos todo masticado, digerido y regurgitado. La imagen es lo que vemos y poco más. La palabra es muchas cosas: la suma de significado y significante, la melodía de sus letras y la imagen de lo que evoca, su contenido y la puesta en escena que supone una frase.

Frente a la ventaja de la inmediatez, la palabra tiene la de la evocación; frente a la plasmación de la realidad de una imagen, un texto puede recrearla convirtiéndola en algo más allá de la mera representación; si una imagen puede llegar al final de la fantasía, es porque la palabra le contó cómo llegar.

10 junio 2005

Nota literario/musical

En un mismo día, he comenzado a leer el hasta ahora último libro de Umberto Eco ('La misteriosa llama de la reina Loana', Editorial Lumen, 2005) y me compré el último disco de Siniestro Total ('Popular, democrático y científico', Loquilandia, 2005). Y, aunque esto no sea una crítica de música o de libros, voy a hablar de ellos.

El disco de ST es simplemente espectacular. Producido por el gran y mítico Joe Hardy, combina sonidos de clara inspiración sureña ('Demasiadas hostias al aire') con otros más parecidos a los temas del 'Made in Japan' (1993) del grupo vigués ('El Loto Azul'), aunque en un tono más agresivo. A simple vista, la música se nota más elaborada, más trabajada, más redonda, más plena. Las líneas melódicas, acentuadas con saxos y trompetas, son perfectas, aunque en algunos casos se pierda bajo unas guitarras que rozan la distorsión. Las letras, así como la impresión que deja después de una única audición, es la de parecerse más a la línea marcada por 'Policlínico Miserable' (1994) que a la iniciada en el ya mencionado 'Made in Japan'. A mi juicio, es el disco de más calidad de ST, aunque sea uno de los menos frescos y el más alejado de sus orígenes si exceptuamos 'La historia del blues (vida y tiempo de Jack Griffin)' (2000).

No seré el primero en elogiar a Eco por su última novela, de la que apenas llevo 50 páginas, pero me resulta inevitable hablar de esta historia sin dejar de parecer que le deba un favor. La sola historia, por muy mal escrita que estuviese, merece la pena: un día un hombre se despierta en un hospital y no recuerda nada de su vida, aunque sí todo lo que aprendió a lo largo de ella. Yambo, lo sabe todo acerda de Alejandro Magno, pero no recuerda que está casado; se sabe fragmentos enteros de libros de memoria, pero no sabe a qué se dedica. En cuanto a la narración, es poesía pura. Las interpolaciones de otros textos, las intrusiones de los pensamientos en la línea narrativa, las imágenes, todo es perfecto... salvo por un punto de falta de veracidad en los diálogos, que no acaban de resultar creíbles.

09 junio 2005

Ataque de morriña

Nadie puede apreciar la belleza de la luz como alguien del brumoso norte. Un gallego, un inglés, un holandés... tenemos la fortuna de poder ver la luz filtrada por un velo de nubes o los rayos de sol después de una tormenta o los destellos de las hojas húmedas con gotas de niebla. Los miles de matices del verde, las sombras teñidas por el verde húmedo de las copas de los árboles.

Nadie puede apreciar la belleza de la lluvia como alguien del húmedo norte. Un vasco, un francés, un belga... tenemos la fortuna de poder ver el cielo azul limpio y virginal, los campos brillantes, los ríos plenos. La música de las gotas al caer de los árboles, como las lágrimas de un viejo dios; los caminos convertidos en improvisados cauces, cortos como la vida.

Nadie puede apreciar la belleza del mar como alguien del agitado norte. Un cántabro, un irlandés, un escocés... tenemos la fortuna de poder ver al viejo océano vivo, liso como las playas que lame o afilado como los acantilados contra los que se bate, las variaciones de su color, desde el azul más puro al púrpura de las tormentas, la energía de sus mareas, la vida de sus fondos.

Solo una persona puede apreciar la belleza del norte como alguien del siempre misterioso norte. El emigrado que, cuando sabe que no va a poder volver a verlo antes de morir, calienta lo más hondo de su mente con estas imágenes.